lunes 5 de noviembre de 2007

revista phoenix. año 2004




ANIBAL BARCA
ÁLVARO RODRÍGUEZ, 1º L

Introducción:
Aníbal fue un general cartaginés que nació en el año 247 a C. Y que pasó su infancia en los campos españoles. Cuando tenía 26 años, gracias a tener el don para la inteligencia y la estrategia Aníbal fue el elegido para suceder al general Asdrúbal asesinado anteriormente.

Cuando solo era un niño, su padre Almicar, le hizo jurar odio a Roma y cuando llegó al poder, Aníbal , rompió el tratado del Ebro, firmado por Asdrúbal, que les impedía al pueblo cartagines pasar del Ebro cambiando así la política de la Cartago hispana, provocando la cólera romana y por tanto la segunda guerra púnica.

Comienzan las conquistas:

Aníbal empezó su plan de conquistar toda Hispania y después ir a destruir Roma conquistando Sagunto (Salamanca) despues de 8 meses de asedio, en el 218 a C. Aníbal cruzó el Ebro con 38.000 infantes, 8.000 jinetes y 34 elefantes se dirigió hacia el norte en dirección a la ciudad griega de Marsella; Roma, consciente de ello, fue a reforzar las defensas de sus aliados griegos. Aníbal al enterarse de eso cogió a todos por sorpresa y en vez de ir a conquistar Marsella cruzó el río Danubio cambiando su ruta avanzando por el interior y esquivando al ejército romano y poniendo rumbo a Italia por los Alpes. Cuando los cruzaron faltaban 20.000 unidades del ejército que partió desde Sagunto.

La Batalla De Trebia


El senado romano estaba atemorizado y mandó a los romanos que estaban en Sicilia para asaltar Cartago que volvieran y fueran a las orillas del Trebia para parar al ejército cartaginés. Había dos cónsules encargados del tremendo ejercito romano: uno era Escipión, un general con gran inteligencia y que ponía siempre mucha prudencia en lo que hacía; el otro cónsul era Semporio era muy bueno pero tenía una debilidad, que era muy impulsivo, esto lo conocía Aníbal y el día que tenía el mando Semporio su hermano fue con unas tropas al campamento romano y retrocedió, al ver esta maniobra Semporio pensó que los cartagineses huían y que era el momento de acabar con Aníbal, salió al ataque con todo el ejercito pero a mitad de camino salió Aníbal de detrás de unas rocas con todo su ejercito, Aníbal venció y más de 20.000 romanos fueron exterminados por los soldados cartagineses o murieron ahogados en el río Trebia intentando huir, solo se salvó Escipión con unos pocos hombres consiguiendo retirarse a Picacenza. Aníbal no pudo continuar su rápida marcha por culpa de una tormenta de nieve y tuvo que esperar hasta que pasara el invierno. En este tiempo Aníbal se alió con tribus celtas y galas aumentando su ejército a 46.000 hombres.

Mientras en Roma se alistaron 11 legiones con 100.000 hombres cada una al mando de los cónsules Flaminio y Gérmino. Aníbal pensó que era más fácil engañar a Flaminio, este cónsul había derrotado a las tribus ínsubros.

La batalla del lago Trasimeno

Flaminio fue con su ejército hasta el lago Trasimeno días antes de lo acordado con Gérmino, Aníbal y su ejercito cogieron unas antorchas y por la noche incendiaron los alrededores del campamento, Flaminio salió y mando perseguir al de Cartago, que acampó por la noche, Flaminio hizo lo mismo, por la mañana Aníbal había escapado y el cónsul empezó a perseguirlo con mucha furia pero cayó en una emboscada y perdió la batalla. Gérmino que llegó días después murió en otra batalla. El senado eligió de dictador durante seis meses a Máximo. Máximo era un guerrero de la vieja escuela y muy sabio que dio con el punto débil de Aníbal, pero afortunadamente para el cartaginés al pasar los seis meses fueron elegidos los cónsules Flavio Emilio y Cayo Terrencio que convocaron el ejército de Roma que mas hombres tenía de la historia.

La batalla de Cannas

Los romanos movilizaron el ejército más grande que jamás se había visto por esas tierras con el fin de acabar con el púnico. El sitio de la batalla fue elegido para tener prácticamente ganada la guerra porque el río y las montañas les defendían de las maniobras envolventes del púnico y el día 2 de Agosto del año 216 antes de Cristo se comenzó la mayor guerra entre Roma y Cartago. Los romanos salieron hechos una pero los formidables jinetes Númida los neutralizaron y por el otro flanco Asdrúdal mandaba a los jinetes españoles y galos contra los de los pueblos italianos que retrocedieron y los cartagineses los persiguieron, mientras los legionarios atacaron por el centro haciendo mucho daño pero cuando parecía que la guerra estaba ganada la media luna del ejercito cartaginés se cerró acorralando a los romanos que perdieron la batalla. Las perdidas romanas fueron de: 50.000 muertos y 10.000 prisioneros, mientras que las de Aníbal no llegaron a las de 8.000 muertos.
Después de la guerra Aníbal pidió refuerzos a Cartago para asaltar Roma pero no se los concedieron. En Roma todo hombre estaba alistado al ejército listo para defender la capital de imperio. Poco después los romanos tomaron Hispania y fueron quitándole posesiones a Aníbal.


La batalla de Zama

Finalmente los romanos desembarcaron en África y se aliaron con los Númidas, Cartago llamó a Aníbal que fue dejando a su ejército en Italia al que los legionarios romanos derrotaron. Aníbal tuvo que luchar contra otro Escipión esta vez el hijo que a partir de ahí se le llamaría el Africano. Aníbal salió a luchar como en la batalla de Cannas, pero esta vez la fabulosa caballería Númida no era de su bando y cayó derrotado. El senado romano quería acabar con Cartago pero Escipión se lo impidió e hizo un tratado de paz. El gobierno cartaginés tenía que pagar muchos impuestos a Roma que eran recaudados por un jefe de los púnicos, Aníbal se dio cuenta de que este jefe se quedaba para el parte del recaudo y subía al pueblo los impuestos y lo denunció al gobierno, los Cartagineses pensaban que era mentira y le dijeron a Roma que Aníbal estaba rompiendo
el tratado de paz. Roma lo persiguió muchos años hasta que el general se envenenó diciendo: “Quitémosle a Roma sus preocupaciones”.


FRENTE AFRICANO 1940-1942
Luis Bravo Abolafia 3º ESO M

El frente del norte de África entre 1940 y diciembre de 1942, presentaba dos características particulares con respecto a cualquier otro frente europeo o asiático. Primero que el ejército alemán y el inglés se enfrentaban en un terreno prácticamente desértico. Y segundo durante el tiempo que duró la contienda, lo que estuvo en juego desde un punto de vista estratégico fue la única carretera transitable que bordeaba la costa mediterránea.
Después de las victorias alemanas en Polonia, Dinamarca, Noruega y Francia, Mussolini temía no estar a la altura de Alemania, y para ganar credibilidad invadió Egipto. El ejército que se encontraba en Libia en ese momento estaba compuesto por 14.000 oficiales y 327.000 soldados, y provisto por enormes cantidades de material. Sin embargo la realidad era que este ejército estaba muy por debajo del nivel requerido para la guerra moderna. Estaba preparado para una contienda de tipo colonial. Sus tanques eran demasiado ligeros, con motores de muy escasa potencia y con un radio de acción muy corto. La mayoría de los cañones databan de la Primera Guerra Mundial y eran de muy corto alcance. Incluso los fusiles y ametralladoras estaban anticuados. Pero lo peor de todo era que la mayor parte del ejército italiano consistía en infantería sin motorizar, cosa que era vital en la guerra en el desierto ya que la estrategia se basaba en flanquear el campo enemigo por medio de ataques sorpresa o golpes de mano profundos.
El ejército inglés estaba mejor equipado pero era muy inferior en número, se vio obligado a retroceder y formar posiciones defensivas mientras que fueron reclutadas fuerzas en todo el Imperio. El resultado fue una aplastante victoria para los ingleses que fueron rodeando y destruyendo una a una las posiciones italianas.
Como consecuencia de este desastre, el ejército alemán se vio obligado a enviar dos divisiones a Libia: la 5º División ligera y la 15º División Panzer. Se eligió a Erwin Rommel para que estuviera al mando de estas dos divisiones.
Rommel consiguió hacer retroceder a los ingleses hasta la fortaleza de Tobruk, esta fue cercada, pero no consiguió tomarla. Fue rechazado por los ingleses y se vio obligado a replegarse a Agedabia, allí aguantó a las fuerzas inglesas y montó una contraofensiva que atravesó de nuevo toda Cirenaica y se detuvo ante Tobruk donde se había retirado el ejército inglés. Esta vez destruyó por completo a sus oponentes británicos y tomó Tobruk, y de no haber sido por la falta de movilidad de las divisiones italianas habría evitado que parte del ejército británico escapara del cerco y se retirara hacia Mersa Matruh. Después de esto fue ascendido a Mariscal de Campo, pero en los días que siguieron estaba tan ocupado, que se olvidó por completo de cambiar sus insignias. Rommel recibió su bastón en Berlín, del propio Hitler. Por aquel entonces (septiembre del 42) manifestó a su esposa: “Hubiera preferido que me entregara una división”, ya que el alto mando alemán siempre consideró África como un frente secundario y el África Korps estuvo siempre con cantidades de materiales muy por debajo de las necesarias. De las 60.000 toneladas necesarias apenas recibían 18.000, esto se debió a que era el ejército italiano el que se encargaba del aprovisionamiento desde Roma, y a que se consideraba África como un frente secundario, Rommel se quejó de esto en varias ocasiones, sin embargo sus peticiones de suministros siempre fueron ignoradas, siendo alegadas miles de razones sobre la dificultad de enviar suministros, sin embargo tiempo después cuando la causa estaba ya perdida, en Túnez, Roma fue capaz de cuadriplicar los suministros, cosa que si hubiera hecho mucho antes, el África Korps no se hubiera tenido que retirar de El Alemain, si no que se hubiera adentrado en Egipto y probablemente hubiese llegado a Suez.
Después de la toma de Tobruk el África Korps persiguió a los ingleses hasta Mersa Matruh, esta fortaleza fue tomada sin problemas, y Rommel siguió hasta El Alemain, allí luchó contra el restante ejército británico, pero ya habían llegado refuerzos desde la India y otras partes del Imperio, el ejército Panzer se encuentra ya tan exhausto y con reservas de material tan bajo que no es capaz de vencer a los británicos en su última línea defensiva, éstos no tienen mas que esperar la llegada de sus abundantes refuerzos y dejar que el África Korps se desgaste, ya que Rommel conocía la existencia de un convoy procedente de Inglaterra que contenía 100.000 toneladas de suministros americanos y británicos, y entonces la diferencia sería tan grande que ya no podría mantenerse en Egipto.
Cuando comenzó la batalla de El Alemain, Rommel contaba teóricamente con 77.000 soldados pero la cifra real no era más que: 52.300 soldados alemanes y varias decenas de miles de italianos muy poco combativos, 371 tanques, 466 antitanques. Éstos eran los efectivos nominales de las fuerzas alemanas en agosto de 1942, por lo que cuando varios meses después comenzó la batalla de El Alemain las cifras se abrían reducido considerablemente. Por el contrario, Montgómery, estaba al frente de 230.000 hombres, 1.440 carros y 1.200 aparatos aéreos contra los que se oponían 650 aviones de combate alemanes.
Entre la depresión de Qattara y el mar, en más de 60 kilómetros, Rommel disponía de tres líneas estáticas compuestas de tropas blindadas y reforzados por campos plagados de minas (al menos 450.000 minas en algunas decenas de kilómetros cuadrados). Rommel tras caer enfermo dio una serie de instrucciones a sus subalternos y abandonó el frente.
En la noche del 23 al 24 de octubre, Montgomery inició la esperada ofensiva, ésta consistía en un movimiento disuasorio por el sur mientras que lanzaba la verdadera ofensiva por el norte atacando frontalmente al XV Cuerpo blindado alemán. Sin embargo en avance inglés fue frenado. A la vuelta del Mariscal Rommel 48 horas después de haber conluido la batalla montó una contraofensiva que fracasó básicamente por falta de carburante.
El 2 de noviembre Montgomery inició una segunda ofensiva general, pero esta vez la superioridad británica era aplastante, y además contaban con los robustos sherman estadounidenses. La resistencia alemana fue virulenta
Ante esta superioridad numérica Rommel desobedeció la orden de victoria o muerte de Hitler y se retiró de Egipto.
El principal motivo de la retirada del ejército germanoitaliano de El Alemain fue la escasez de fuerzas alemanas (como se ve arriba) y por la escasez de material. Ya que las divisiones italianas de infantería no motorizada no eran de utilidad mas que en operaciones defensivas. Si se hubiesen enviado refuerzos a África por muy pequeños que fueran probablemente el África Korps se hubiera adentrado mucho en Egipto derrotando al VIII ejército británico, que por el contrario estaba muy bien equipado y contaba con fuerzas muy superiores en número, y los más importante de todo, el ejército estaba completamente motorizado, pero sus comandantes nunca estuvieron a la altura de su homólogo alemán, sólo Montgomery logró vencer a Rommel, pero lo hizo en circunstancias en las que el África Korps ya se encontraba tremendamente gastado por la escasez de material, y con combustible apenas necesario como para que los vehículos se desplazaran unas decenas de kilómetros. Rommel se encontraba en ese momento en unas condiciones materiales y numéricas tan inferiores que no tuvo más remedio que retirarse. Cuando se lanzaron las principales ofensivas inglesas las divisiones motorizadas alemanas no fueron capaces ni de desplazarse de un punto a otro de su línea defensiva por falta de combustible. El África Korps se retiró de El Alemain dejando gran cantidad de vehículos abandonados por falta de carburante.

Bibliografía

FRÉDERIC ENCEL, El Arte de la Guerra













































ESPAÑOLES EN LA GUERRA DE INDEPENDENCIA AMERICANA
JOSÉ Mª DE LAS CUEVAS, 4º K

La liberación de las Trece Colonias Británicas originales establecidas en la América del Norte constituye unos de los grandes acontecimientos de la humanidad. Pero el coraje del General George Washington y su pequeño ejército de hombres de escasa preparación militar, con la ayuda de una Francia arruinada por las guerras, no hubiera sido suficiente para lograr la hazaña en aquel momento y en un tiempo relativamente corto.

Esas colonias sufrían un aislamiento geográfico, económico, político y militar que dificultaba la lucha contra el imperio británico, el más poderoso en aquellos tiempos.

Sin embargo España, aunque secretamente hasta que hizo una declaración de guerra a la Gran Bretaña el 22 de Julio de 1779, ayudó a los revolucionarios inclusive antes de que se promulgara la Declaración de Independencia de Filadelfia el 4 de Julio de 1776. Su primer aporte fue poner a disposición de los norteamericanos un millón de libras tornesas (moneda de la época), con las cuales se compraron importantes materiales de guerra.

El aporte económico de España, especialmente a través de sus colonias Louisianas, en el propio territorio de Norteamérica, México y Cuba, fue cuantioso a través de toda la guerra (1775-1783). Ha sido tabulado, aunque no completamente, y permanece en archivos de México y Cuba.

Pero la ayuda hispana e hispanoamericana fue mucho más que económica. La historiadora norteamericana Buchanan Parker Thompson, una de los pocos que la reconocen, dice en su obra “Ayuda Española en la Guerra de Independencia Norteamericana”, que es un error de los norteamericanos pasar hoy esto por alto.

Bastan unos pocos ejemplos para ilustrar el valioso y extenso apoyo hispano a la independencia de lo que es hoy Estados Unidos.

Juan de Miralles, nacido en España de padres franceses, y radicado desde muy joven en Cuba, donde amasó una gran fortuna, fue el primer agente diplomático de España ante el Congreso Continental. Sus gestiones fueron importantísimas para los rebeldes norteamericanos. Gracias a él estos obtuvieron una inmensa ayuda de España, con la discreción que esta nación requirió hasta la abierta declaración de guerra a los inglese en 1779.

En opinión del historiador Herminio Portell-Vilá, probablemente las relaciones entre Estados Unidos y Cuba hubieran sido distintas de haber vivido Miralles cuando Washington llegó a ser presidente. Aunque no es posible saber el grado de amistad que llegó a existir entre ambos hombres, hay suficientes elementos de juicio, incluyendo cartas del General Washington, para suponer que las relaciones entre ellos fueron estrechas y revestidas de una sincera amistad.

Desafortunadamente Miralles sólo conoció al Washington jefe de las fuerzas independentistas, a quien admiró y ayudó, no al Washington presidente de los Estados Unidos. En el crudo invierno de 1780, Miralles enfermó de pulmonía mientras viajaba de Filadelfia a Morristown (New Jersey), en los incómodos y desprotegidos carruajes de la época, para entrevistarse con Washington.

Al llegar fue alojado en la habitación más confortable de la Ford Mansion, residencia en ese tiempo del General Washington y su familia. Cuidadosamente atendido por los médicos de Washington y su esposa, Martha C.Washington, falleció la tarde del 28 de Abril de 1780.

Sus funerales, dirigidos por el General Washington como uno de los dolientes, fueron rodeados de gran solemnidad. Poco después el cadáver fue transportado a La Habana en donde recibió sepultura.

Fue precisamente La Habana, de principio a fin el centro de operaciones de la ayuda de España a los rebeldes norteamericanos. El reinado de Carlos III había llegado a la conclusión de que Cuba, por su tamaño, posición geográfica (Llave del Nuevo Mundo y Antemural de las Indias), sus recursos, su población, sus astilleros, arsenales y almacenes navales. Era, en ese momento, la más poderosa plaza fuerte de las Américas, además, por su cercanía a las trece colonias.

En La Habana eran reparados, artillados y equipados los buques de guerra norteamericanos. De allí partían las expediciones de ayuda a la guerra y allí fueron a parar millares de prisioneros de guerra ingleses. En Cuba se reclutaban y adiestraban milicias de blancos y negros. Los españoles usaron también, aunque en número menor, territorios de México, Santo Domingo y Puerto Rico.

Uno de los episodios demostrativos de que los norteamericanos no ganaron su guerra de independencia solamente con la ayuda de los franceses, como proclama la mayoría de los historiadores estadounidenses, fue el papel decisivo jugado por el conde español Bernardo de Gálvez, a quien a mediados de 1779, junto con la noticia de que España había entrado abiertamente en la guerra, le llegó desde La Habana su nombramiento del gobernador de Louisiana.

Después de que un huracán destruyera o dispersar en Nueva Orleáns los navíos que tenía preparados para remontar el Missisippi, Gálves declaró que estaba dispuesto a dar la vida por defender la Louisiana de los ingleses, si los vecinos estaban de acuerdo y le secundaban el la gesta. En pocos días organizó un expedición 667 hombres, incluyendo a 330 reclutas mexicanos, milicianos procedentes de Cuba, 80 negros y mulatos libres, venezolanos, dominicanos, puertorriqueños, guatemaltecos y 7 voluntarios anglosajones.

L a tropa fue asestando golpe tras golpe, venciendo a los Británicos y ganado toda la cuenca del Missisippi. En 1781 ya no quedaban fuerzas británicas en la región. Esto representaba la retaguardia de Pensilvania, de Virginia y el sur de Georgia, lo cual impidió que los inglese pudieran ayudar al teniente general Charles Cornwallis, jefe de las fuerzas británicas en la batalla decisiva de Yorktown.

Mas tarde y con otros refuerzos, Gálvez sitió y rindió a Mobila y a Panzacola, las dos principales bases británicas para el comercio y las operaciones navales en el golfo de México. El ataque a Panzacola, fuertemente guarnecida por los británicos, pudo hacerlo Gálvez viajando a Cuba, donde gestionó y obtuvo, el 11 de Agosto de 1780, que se organizara una expedición bajo su mando con 4000 hombres de la Habana, a los que se sumarían 2000 más aportados por México y todos los que pudieran sumarse de Puerto Rico y Santo Domingo.

La expedición partió de La Habana con los hombres, además de buques, fragatas y otras naves, así como pertrechos de guerra, alimentos y medicinas. Pero un huracán dispersó las naves y provocó grandes pérdidas. Gálvez se vio imposibilitado de atacar Panzacola en esa ocasión.

Pero a principios de 1781, el decidido Gálvez volvió a La Habana y sus insistentes gestiones lograron otra expedición más o menos similar a la cual se uniría más tarde, ya en plena contienda, una poderosa flota a la que iban, además de cubanos, reclutas enviados de México, Guatemala y Venezuela. El 8 de Mayo Panzacola se rindió. El capitán venezolano Francisco de Miranda estuvo encargado de las negociaciones de rendición, ya que hablaba inglés.

Francisco de Miranda, además, gestionaría en Cuba dinero para las tropas de Washington. Posteriormente, de Miranda pasaría a la historia como precursor de la independencia de la América hispana.

La batalla de Yorktown finalizó con la rendición de las fuerzas británicas, al mando de charles Cornwallis, el 17 de Octubre de 1781. No hubo negociaciones de paz porque los victoriosos rebeldes se negaron a hacerlas mientras no se reconociera la independencia de las colonias, lo cuál tardó más de un año. Al fin lo llevó a efecto el Rey Jorge III en el discurso de la corona el 5 de Diciembre de 1782.

Una nueva nación, Estados Unidos, había nacido. Pero la ayuda fundamental de España e Hispanoamerica quedó relegada al olvido por quienes escriben la historia sin el auxilio de la honestidad.

A la vista de estos hechos, se demuestra que España ayudó mucho más que Francia, a pesar de lo que la mayoría de historiadores anglosajones y francófonos han sostenido hasta ahora, a la independencia de los Estados Unidos. En este sentido, ya hay algunos historiadores norteamericanos que empiezan a poner la verdad histórica en su sitio.

BIBLIOGRAFÍA Este trabajo ha sido posible realizarlo principalmente gracias al libro titulado “Yo Solo” de: Carmen de Reparaz, el cuál narra un poco la vida del español D. Bernardo de Gávez y su gran victoria de Penzacola(Florida) en 1781, contra las tropas inglesas a las que derrotamos ostensiblemente, y por supuesto, narra la gran ayuda que España aportó a los rebeldes norteamericanos, desde 1775 hasta 1781, cuando los Británicos fueron derrotados en la batalla de Yorktown.

“Yo Solo” esta documentado con gran información de numerosos archivos como por ejemplos los archivos de Cuba, los archivos de Indias, numerosos diarios de grandes nombres como Juan de Miralles o Bernardo de Gálvez.
LA PRIMERA VUELTA AL MUNDO
FEDERICO JIMÉNEZ DE CISNEROS ORTIZ, 3º K
El día 10 de agosto de 1519 zarpa de Sevilla la flota mandada por don Fernando de Magallanes y don Juan de Cartagena. Su misión es dar la vuelta al mundo. La flota está financiada por Carlos I rey de España y V emperador de Alemania y por Cristóbal de Haro y está formada por cinco naves: la Trinidad (como nave capitana), la Concepción (en la que va Juan Sebastián Elcano como maestre), la San Antonio, la Victoria y la Santiago.

Siguiendo el curso del Guadalquivir llegan a Sanlúcar de Barrameda. Allí se detienen durante un mes para terminar de aprovisionarse y de organizarse. Por fin, el 20 de septiembre, parten de Sanlúcar de Barrameda rumbo al suroeste. A los seis días llegan a Tenerife, donde se aprovisionan nuevamente y donde terminan de enrolarse los hombres para completar la tripulación. Ya son doscientos setenta y cinco hombres. El día 2 de octubre, por la noche, parten hacia el Suroeste.

Cuando llegan frente a las costas de Guinea, Juan de Cartagena está disgustado por no saber el rumbo que llevan y así se lo dice a Fernando de Magallanes. Éste lo apresa y manda a Gaspar de Quesada (capitán de la Concepción) que se lo lleve preso a su nave. Luego, le privó de la capitanía de la San Antonio, y nombró a su primo Álvaro de Mezquita.

Después siguieron rumbo Suroeste hacia Sudamérica. Tras dos meses sin ver tierra, llegaron a Brasil el 8 de diciembre. Se aprovisionaron de comida y partieron siguiendo la costa cuando comprobaron que el paso del Sur, hacia Asia, no estaba allí. A finales de marzo llegan a la Bahía de San Julián, donde se detuvieron varios meses.

El día 1 de abril de 1520 estalla una sublevación. Juan de Cartagena, Luis de Mendoza (capitán de la Victoria), Gaspar de Quesada y Juan Sebastián Elcano son los cabecillas. Asaltan la nave San Antonio y apresan a Carvalho. Magallanes envía al alguacil Espinosa a la nave Victoria y éste asesina a Mendoza. Asaltan las naves sublevadas y sus tripulantes se rinden sin luchar. Al día siguente, Quesada es ahorcado. Cartagena es abandonado en una isla desierta.

Durante una expedición, la nave Santiago encalló, pero sus tripulantes se salvaron. En el mes de octubre de 1520 salen de la Bahía de San Julián. A mediados del mismo mes, hallan un cabo (al que le llaman de “Once Mil Vírgenes”) que da paso a un estrecho. La San Antonio y la Concepción lo exploran con buenos resultados. Vuelven hacia atrás y se lo comunican a las otras dos naves. Todas entran en el estrecho y esa noche la San Antonio deserta. Cuando salen del estrecho se encuentra el Océano Pacífico. Acababan de descubrir el Estrecho de Magallanes.

Tras tres meses de navegación, llegaron a un archipiélago que luego se llamaría Filipinas. En una de sus islas (Cebú), conocen a Humabón, el soberano de esa isla, que se convierte al cristianismo y con él todo su pueblo. El día 27 de abril de 1521, Fernando de Magallanes, muere en un combate contra los enemigos de Humabón. Después de su muerte, Duarte Barbosa y Juan Serrano son los capitanes. Barbosa manda de malas maneras a Enrique, el criado de Magallanes, a que intente comprar oro. Al día siguiente van a por él los capitanes y los oficiales. Elcano, el Caballero de Rodas (Antonio Pigaffeta) y Juan López Carvalho se quedan en las naves por estar malos. De repente, aparecen muchos indígenas y Juan Serrano, que está atado, entre ellos. Todos han muerto, y los indígenas piden un rescate por Juan. Carvalho se niega y siguen hacia Molucas quemando antes la Concepción, por falta de marineros.

Repostan en la isla Paragua y siguen el camino, pasando por Borneo. Se hacen amigos del rey y un día aparecen muchas canoas llamadas praos, y Carvalho dispara contra ellos. Hace preso al príncipe de Luzón (una isla cercana) y a sus compañeros. El rey de Borneo apresa al hijo de Carvalho y a un sobresaliente. Carvalho suelta a los presos, pero sin las riquezas que llevaban. Al día siguiente, los oficiales abren un proceso contra el capitán Juan López Carvalho y nombran a Juan Sebastián Elcano capitán general de la armada y siguen el rumbo hacia las Molucas.

Por fin, el día 6 de noviembre de 1521 llegan a las islas Molucas. Atracan en Tidore para conseguir clavo y especias. Almanzor, el rey, les recibe muy bien, y les promete ir a por todo el clavo que quieran. El día 21 de diciembre, parten de regreso a España, abandonando antes la Trinidad porque necesitaba reparaciones.

Atraviesan el Océano Índico, procurando no encontrarse con los portugueses, dueños de aquellos mares. El 6 de mayo de 1522, doblan el Cabo de Buena Esperanza. En julio, atracan en las islas Cabo Verde para conseguir comida, pero los descubren y apresan a algunos marineros. Por fin, el día 6 de septiembre de 1522 y tras tres duros años de navegación, la expedición, formada por 18 hombres llega a Sanlúcar de Barrameda. Desde allí fueron a Sevilla, y el 8 de septiembre se encaminaron hacia el santuario de la Virgen de la Victoria, a darle gracias. Juan Sebastián Elcano recibe una carta de Su Majestad, el emperador Carlos I, para que fuese a contarle todo lo ocurrido en el viaje.

De “Magallanes y Elcano, audacia sin medios”.
Autor: Isidoro Castaño.
Editorial Magisterio Casals.
En agradecimiento al heroico viaje, el emperador Carlos I concedió a Juan Sebastián Elcano, vasco natural de Guetaria, entre otras cosas una renta anual de quinientos ducados de oro.
En la ciudad de Sevilla tiene Juan Sebastián Elcano un monumento, que se levanta en el centro de una plaza frente al río Guadalquivir, por donde navegó. El monumento está entre el parque de María Luisa y el puente del Generalísimo.

LAS ARMAS EN LA EDAD MEDIA
MANUEL ROJO GÓMEZ
Durante casi toda la Edad Media, la tecnología de las armas no se diferenció mucho de la utilizada en el mundo antiguo, conservándose variaciones del garrote, el cuchillo, la lanza, el hacha y las flechas. Una novedad importante fue la utilización de la lanza por parte de la caballería pesada. Los caballeros de la Edad Media eran mucho más potentes que cualquier caballería de la antigüedad. Su equivalente más próximo podría haber sido la caballería de Alejandro Magno.

En el siglo X, Europa había sobrepasado al mundo antiguo en casi todos los campos, incluyendo el de las armas. La evolución de los poderosos jinetes dio como resultado innovaciones destinadas a protegerse de este tipo de guerreros. Esto provocó la invención de armas largas que tenían como objetivo desmontar o enganchar a los jinetes.

Los arcos de largo alcance y las ballestas fueron invenciones occidentales, aunque la ballesta ya era conocida en la antigua China.

La tecnología revolucionaria de la Edad Media fue el desarrollo de las armas de fuego, es decir de los cañones y de las pistolas.

LAS ARMAS Y EL EQUIPAMIENTO DE CABALLERÍA

Desde la aparición de la caballería, aproximadamente en el 1000 a. C, las tropas a caballo habían desempeñado varios papeles fundamentales en las batallas. Actuaban como exploradores, guerrilleros, fuerza de choque en las escaramuzas y retaguardia. También servían para perseguir al ejército enemigo durante su retirada. La caballería estaba dividida en diferentes categorías, dependiendo de su equipo y de su entrenamiento. La caballería ligera prácticamente no llevaba armadura y servía mejor para la exploración, las misiones de guerrilla y como retaguardia. La caballería pesada utilizaba armadura y era más adecuada como fuerza de choque contra el enemigo. Todos los tipos de caballería eran excelentes para la persecución del adversario.

Los caballeros de la Edad Media entraban dentro de la categoría de caballería pesada. A partir del siglo XIII, el término "hombre de armas" empezó a utilizarse para describir a los guerreros con armadura que luchaban a pie o a caballo. El nuevo término se aplicaba tanto a caballeros como a escuderos, señores y soldados profesionales.

Las principales ventajas con las que contaban los caballeros durante la batalla consistían en la velocidad, la intimidación, el poder y la altura. A medida que avanzaba la Edad Media, el equipamiento de los caballeros se perfeccionó con vistas a desarrollar estas ventajas.

El arma con que abría la lucha la caballería era la lanza. Resultaba ideal para ensartar a enemigos a pie, especialmente cuando se les perseguía. Los estribos aparecieron en Asia y llegaron a Europa en el siglo VIII. Hay quien piensa que los estribos eran cruciales cuando los caballeros se incorporaban sobre su montura. Así podían sostenerse al mismo tiempo que asían la lanza, transmitiendo toda la fuerza del caballo a través de la punta.
La carga inicial de la caballería tenía a menudo como resultado la pérdida de lanzas o terminaba en una escaramuza. En cualquiera de los casos, los caballeros solían cambiar el arma por la espada. Las espadas de la caballería evolucionaron hasta convertirse en sables de hoja ancha y pesada. Un hombre alzado sobre los estribos podía descargar un sable con tremenda fuerza sobre la cabeza o tronco de sus adversarios. Las espadas eran las armas preferidas de los caballeros porque podían llevarlas consigo y enseñarlas de forma ostentosa. También podían ser armas personalizadas. Las espadas eran las armas más empleadas en combates cuerpo a cuerpo entre los caballeros. Las buenas espadas también eran caras, por lo que poseerlas era un símbolo de distinción de la nobleza.

Otras opciones de armas para las escaramuzas eran el martillo y el mazo (variantes del garrote), el hacha y el mayal. Los martillos y los mazos eran especialmente populares entre los religiosos y monjes guerreros, que pretendían obedecer así la amonestación que hace la Biblia contra el derramamiento de sangre, lo que era inevitable con las armas blancas.

Los caballeros no usaban, bajo ninguna circunstancia, armas arrojadizas de ningún tipo. El matar a un oponente con una flecha, saeta o bala era considerado poco honorable. Siempre que fuese posible, los caballeros luchaban contra enemigos de su mismo rango a los que mataban sólo cara a cara.

La armadura de cota de malla fue utilizada por los últimos romanos y por algunas de las tribus germánicas invasoras, entre ellas por los godos. Las armaduras de cota de malla mantuvieron su popularidad entre la nobleza de la Europa medieval hasta que, en el siglo XIII, comenzó a usarse la armadura de placas, que proporcionaba mayor protección. Este cambio fue debido en parte a que una flecha o la afilada punta de una espada podían atravesar la cota de malla. Sobre la armadura de cota de malla se vestía una túnica, en especial durante las Cruzadas, para reflejar el sol.

Los cascos también evolucionaron desde simples diseños cónicos a grandes cubos de metal, tras lo que se convirtieron en grandes piezas esculpidas para desviar las flechas. Posteriormente, los cascos pudieron ensamblarse al resto de la armadura.

Las armaduras completas, que podían pesar hasta 30 kilos, aparecieron en el siglo XIV. Las armaduras de placas estaban bien diseñadas, y los caballeros conservaban una sorprendente agilidad. Si un caballero con armadura caía del caballo, podía levantarse fácilmente sin ayuda. Las armaduras que se construyeron posteriormente ponían mayor énfasis en desviar los proyectiles y reforzar las zonas más expuestas a los golpes. Después aparecieron modelos más elaborados de armaduras de placas con grabados, que eran más ceremoniales y prestigiosas que prácticas.

Los caballeros estaban particularmente orgullosos de sus caballos, que eran criados para lograr velocidad y fuerza. Se necesitaba un entrenamiento a fondo para poder dirigirlos durante la carga y las escaramuzas. Los caballos eran entrenados para lanzarse a la carga de forma casi independiente. De ese modo el caballero quedaba libre para sujetar el escudo y la lanza. Los historiadores no se ponen de acuerdo sobre si los caballos debían ser fuertes para poder llevar el peso de un guerrero con todo su equipo, o pequeños para tener mayor velocidad y agilidad.

Los soldados de infantería provistos de armas de mano eran el tercer componente principal de los ejércitos medievales, junto con la caballería y las tropas de lanzamiento de proyectiles. La infantería luchaba cuerpo a cuerpo y su presencia era muy importante tanto en las escaramuzas como durante los asedios. La infantería estaba formada por campesinos, soldados rasos y caballeros derribados.

Durante la Edad Oscura, los francos luchaban con un hacha arrojadiza llamada francisca, de donde proviene el nombre de su tribu. Sus vecinos, los sajones, luchaban con grandes cuchillos de una sola hoja llamados scramasax, palabra de la que deriva su apelativo.
Al desarrollarse la caballería pesada comenzó a utilizarse la espada, que también se empleaba en el combate cuerpo a cuerpo. Entre las variantes de este tipo de arma destaca una espada a dos manos que requería mucho espacio para su manejo. Los combatientes utilizaban una variedad de armas que incluía hachas (de una y dos manos), mazos, mayales y martillos. Una variante del mazo consistía en una bola de púas unida a una barra con una cadena.

La lanza básica fue un arma muy útil durante toda la Edad Media porque su fabricación era barata y su manejo simple. Podía armarse con ellas a los soldados de infantería y a los campesinos, enviándolos directamente a combatir. En la mayoría de los casos eran de poca utilidad pero, con experiencia y entrenamiento, los grandes cuerpos de lanceros podían resultar efectivos.

Las armas de asta evolucionaron durante el periodo medieval, llegando gradualmente a un punto en el que las formaciones de infantería entrenadas para su manejo resultaban efectivas en extremo. Las variantes más avanzadas tenían una punta de lanza con una o más armas debajo. Esta arma adicional podía ser un gran cuchillo, hacha, martillo o pica.

Las lanzas evolucionaron como respuesta a la caballería y trajeron consigo el renacimiento de una formación parecida a la antigua falange griega. Los caballos no se atrevían a cargar contra a una tropa disciplinada de hombres armados con largas lanzas extendidas. Una densa formación de largas lanzas levantadas también proporcionaba cierta protección contra las flechas.

Los soldados de infantería aprendieron primero a situarse tras estacas de madera clavadas en el suelo para derribar a la caballería. Más tarde aprendieron a desplegar lanzas, picas y otras armas largas para conseguirlo. Esto daba capacidad de movimiento a la formación y permitía el transporte de las estacas anti-caballería. En una escaramuza, las armas añadidas al extremo de las lanzas se utilizaban ya para derribar a los jinetes de sus monturas tirando de ellos o empujándolos, ya para causar heridas al jinete o al caballo. Aunque los hombres que llevaban armadura no quedaban indefensos una vez derribados, como han pensado algunos, sí se encontraban temporalmente en desventaja hasta que lograban levantarse.

En la segunda mitad de la Edad Media, cuando las ciudades empezaron a crecer, formaron sus propias milicias para defenderse y para cumplir con el servicio militar feudal.

En las batallas de la Edad Media, los arcos de todo tipo desempeñaban un importante papel. Se utilizaban como armas de ataque directo contra blancos individuales en el campo de batalla y durante los asedios. En algunos casos se usaban como armas de fuego contra un área determinada.

El disparo de proyectiles permitía causar bajas a distancia entre los adversarios. Los arqueros se utilizaban como tropas ligeras para mermar las fuerzas y minar la moral del ejército enemigo, causándole pérdidas antes del comienzo de la escaramuza. Si se lograba debilitar o afectar a las fuerzas enemigas, las posibilidades de ganar la batalla aumentaban.

Los arcos utilizados en la Edad Media eran de varios tipos: arcos de corto alcance, arcos compuestos y arcos de largo alcance. Los arcos de corto alcance medían entre 1 y 1,20 metros, y eran bastante sencillos de fabricar y manejar. Eran el tipo de arco empleado con mayor frecuencia. Tenían un alcance medio, exactitud y fuerza, y requerían una buena experiencia y un perfecto entrenamiento para que su utilización fuese efectiva.

Los arcos compuestos eran originarios de Asia. Estaban formados por láminas de madera o tiras de hueso atadas juntas. Las láminas los convertían en arcos poderosos, pero requerían mayor fuerza y entrenamiento que el arco común. Este arco relativamente corto fue el arma favorita de los jinetes arqueros, principalmente de los mongoles y otros pueblos asiáticos que eran especialistas en equitación. Una variante del arco compuesto tenía los extremos curvados hacia fuera (lo que se conseguía calentándolo al vapor y curvando las láminas durante el proceso de fabricación). Este arco curvo era de mayor potencia y requería un alto grado de fuerza y destreza.

Los arcos de largo alcance se originaron en Gales y de allí pasaron a Inglaterra. Eran arcos de casi dos metros fabricados de una sola pieza de madera, normalmente tejo. El arco de largo alcance disparaba flechas de un metro. Las flechas podían tener puntas anchas que penetraban las armaduras de cuero y causaban laceraciones, y se utilizaban para combatir a la infantería. También existían flechas de punta estrecha que penetraban la malla o los petos y se disparaban contra los guerreros con armadura. Para disparar el arco de largo alcance era necesario tener bastante entrenamiento y práctica. Los hombres expertos en este tipo de arma podían disparar seis flechas bien dirigidas por minuto. Esta clase de arco acertaba blancos a larga distancia y era bastante potente. Los numerosos contingentes de arqueros experimentados fueron una fuerza devastadora en muchos de los campos de batalla de la Edad Media. Podían disparar tanto flechas individuales como una lluvia de flechas hacia una zona determinada.

Los ingleses alentaban el uso del arco de largo alcance organizando torneos de arquería por todo el país. Así surgió una gran reserva de arqueros experimentados que podían ser reclutados para los ejércitos. La ley obligaba a cada condado inglés a proporcionar un determinado número de arqueros anualmente.

Las ballestas ya eran conocidas en la antigua China pero, al parecer, se inventaron de nuevo en Europa alrededor del 900. Tenían un buen alcance y eran mas poderosas que la mayoría de los arcos, aunque llevaba bastante mas tiempo cargarlas. Un ballestero podía disparar una media de dos flechas por minuto.

El arco de la ballesta se sujetaba horizontalmente y se disparaba mediante un gatillo que liberaba la cuerda tensada. Para cargarlo, se apuntaba con la parte delantera del arma hacia el suelo, sujetándola con el pie. Podía tirarse de la cuerda hacia arriba y hacia atrás con ambas manos o con la ayuda de una manivela. Las ballestas disparaban saetas o rallones, que eran mucho más cortos que las flechas típicas. Las saetas tenían plumas para proporcionarles estabilidad en el vuelo y una afilada punta de metal.

Los ballesteros solían llevar unos grandes escudos con abrazaderas de madera para protegerse mientras se agachaban a cargar sus armas. De este modo formaban un muro que los protegía. Cuando disparaban, sólo eran visibles sus ballestas y las cabezas cubiertas con cascos. Si tenían que luchar contra una fuerza similar de arqueros de largo alcance, normalmente se veían obligados a retirarse.

La ballesta era un arma mortal muy popular por el simple motivo de que no necesitaba casi entrenamiento para manejarla. Los soldados con poca experiencia podían aprender su manejo muy rápidamente, y un disparo bien dirigido podía matar a un caballero que hubiera pasado toda su vida entrenándose en las artes de la guerra.

Las ballestas eran consideradas injustas en algunos círculos (en los de los caballeros, principalmente) porque requerían una escasa destreza. Ricardo I de Inglaterra, Corazón de León, fue herido dos veces por disparos de ballesta, la segunda con consecuencias fatales. La idea de que un hombre de su grandeza fuese herido de muerte con tanta facilidad por un soldado común, resultaba insoportable para la nobleza. En el siglo XII, un Papa intentó prohibir el uso de las ballestas por considerarlas inhumanas.








LAS RAZAS HUMANAS.
JESÚS RODRÍGUEZ SILVA, 2º K

Diccionario de Las Razas Humanas

La pregunta abstracta de cómo son las razas, los pueblos y sus culturas y costumbres tendría una respuesta sin fin, tan extensa es la variedad de contenidos y de vivencias humanas, matizadas por las diferencias corporales, sociales, políticas, religiosas y culturales. Al pensar en ello debemos sentir, a la vez, nostalgia por un pasado de multiplicidad de culturas que se esfuma, y esperanza por un futuro mejor en el que la Humanidad parecerá haberse ensanchado, no sólo por el aumento demográfico, sino por la intensa relación y mejor comprensión entre los pueblos que desembocará en una convivencia internacional mejor.

Las razas humanas, los pueblos más destacados de la Humanidad actual y las culturas más características desarrolladas por ellos.

La Antropología y la Etnología estudian las razas, pueblos y culturas, así como los individuos y sociedades que los forman. La Etnología se ocupa principalmente del análisis de los pueblos y de las culturas desarrolladas por ellos, atendiendo a los elementos fundamentales como son la estructura social el individuo y su conducta, el trabajo y las subsistencias, la cultura material y las técnicas, las artes, la religión, y las manifestaciones políticas y jurídicas y de esparcimiento, como son los juegos y estimulantes, que constituyen junto con las demás, el complejo de la vida humana.

La etnología, en cambio, se ocupa básicamente de la forma de vivir de los pueblos e individuos y de su cultura, no sólo de la vanguardia o de las figuras más descollantes, sino de su totalidad.

Si el hombre fuera sólo el primate superior, sin una psique o alma desarrollada, su conducta no tendría el sello personal y moral que todos conocemos, y no se habría organizado en tipos de conducta, según los distintos pueblos o grupos humanos, por el nivel social o la profesión, ni existirían las típicas representaciones colectivas que caracterizan las ideas religiosas o concepciones generales.

Los caracteres raciales significativos

Para estudiar los individuos y los pueblos y también para establecer las razas, es preciso analizar varios caracteres somáticos y algunos psíquicos en un grupo de individuos de ambos sexos y relativamente numeroso investigando las partes del organismo que presentan diferencias notables.

Los caracteres raciales más notables son los siguientes: color de la piel, cabello e iris del ojo, forma y sección del cabello, estatura, forma de la cabeza, perfil de la nariz, líneas papilares, y grupos sanguíneos.

Según estos caracteres podemos distinguir las siguientes razas:


EUROPA

RAZA NÓRDICA: Es una de las mejor definida su talla es elevada. La piel de pigmentación blanco-rosada.
Los cabellos son rubios o castaños y los ojos azules o verdes.

Territorios: La raza nórdica se extiende alrededor del mar Báltico y del mar del Norte y comprende: Escandinavia, Dinamarca, Finlandia, Norte de Polonia Alemania y Holanda, Bélgica, Francia, y la mayor parte de Inglaterra y Escocia.
Economía y Vivienda: La base de la economía es la agricultura y la ganadería en las regiones montañosas teniendo gran importancia las industrias derivadas de la madera en las regiones de los grandes bosques, el comercio y la industria pesquera y lechera. El tipo de vivienda aparece claramente influido por el clima predomina la vivienda agrícola aislada.
Organización social: La vida social se desenvuelve en torno del hogar y de la familia.
Arte y técnicas: Es particular la capacidad artística de los pueblos nórdicos, especialmente en el tallado de la madera y en la ornamentación de tejidos.
Religión: La mitología nórdica está plagada de confucionismo y nunca formó un sistema perfectamente estructurado como el Olimpo clásico.
La tardía conversión al cristianismo de los pueblos nórdicos, especialmente de los escandinavos, favoreció la persistencia de las primitivas tradiciones germánicas. Festividades, que se limitan a las más destacadas (especialmente Navidad, Pascua y Fiesta del Verano)

RAZA ALPINA: Esta raza ocupa las regiones continentales de Europa occidental y central: Francia, Suiza, Norte de Italia, Alemania y Hungría. La raza alpina presenta piel blanca cabellos oscuros o castaños los ojos tienen un tinte claro la estatura es poco elevada.
Economía: La base de la economía son los grandes rebaños de ganado especialmente el vacuno, y el cultivo de la tierra según el ambiente geográfico. En Suiza el régimen pastoril predomina sobre el agrícola. La vivienda alpina viene determinada por las condiciones climatológicas. Estas viviendas están construidas parcialmente de madera y el tejado presenta una fuerte pendiente y aparece cubierto de madera.
Organización Social: Predomina la familia patriarcal de carácter amplio constituida por un matrimonio joven, los hijos y los parientes cercanos.
Religión: La mayoría practican el catolicismo. En Suiza y Sur de Alemania alternan catolicismo con protestantismo.

RAZA MEDITERRÁNEA: Abarca península Ibérica, Francia meridional, Italia y Grecia. Presentan cuerpo esbelto, corta estatura. Los ojos son grandes y los labios carnosos.
Organización social economía y vivienda: Presentan un carácter rural debido a su régimen social y a su economía predominantemente agrícola y ganadera. La sociedad se rige según una organización patriarcal cuya base es la institución familiar. Por lo que se refiere a los géneros de vida derivados del mar no tienen una importancia real, sino aparente, ya que la fauna acuática es pobre.
Religión: Principalmente la religión católica. Destacan las romerías las procesiones y todo tipo de actos eminentemente religiosos.

ASIA

HEBREOS: Los hebreos actualmente llamados Judíos o Israelitas fueron en sus comienzos pastores nómadas y su economía dependía de los ganados así como su indumentaria. Pronto aprendieron el cultivo de la tierra. La organización social se basa en la familia patriarcal polígama limitada. El padre es el jefe de la familia. La religión está contenida en el ``TALMUD´´ libro que es para ellos como la Biblia de los cristianos.
ÁRABES: Se extienden por gran parte de África y Asia. Por sus leyes religiosas son polígamos; la mujer debe hacer la mayor parte de las faenas pesadas, cuidar del marido y no participar en la vida social. Debido a la dispersión de los Árabes y a la variedad de países que habitan, su arte no tiene homogeneidad. A causa de las prohibiciones el ``CORÁN´´, la manifestación artística más desarrollada es la arquitectura cuyo máximo exponente son las mezquitas.
HINDÚ: Habitan en la India, tienen como rasgo característico talla media, piel morena, ojos oscuros y cabello ligeramente ondulado. Su economía es especialmente agrícola. Practican la agricultura con arado más o menos primitivo abonan el terreno e irrigan por medio de cisternas y canales. El principal cultivo es el arroz. La vida familiar y social del hindú está regulada por la ley religiosa y por el sistema de castas. La familia es esencialmente patriarcal y la mujer ocupa un lugar inferior.
MONGÓLICA: Desde Siberia a Malasia. Color de la piel amarillo ojos oblicuos cara aplastada cabello liso baja estatura.
Su economía debido a la diversidad de pueblos es muy diferente de unos sitios a otros. Unos se dedican al pastoreo nómada mientras que otros se dedican a la agricultura como el pueblo Chino que cultiva una gran cantidad de cereales. En cuanto a su religión practican la adoración de las fuerzas de la naturaleza, y la magia los Chinos se dedicaron desde tiempos muy remotos a la contemplación de los fenómenos celestes creyendo que podían influir en los sucesos terrenales.


ÁFRICA

RAZA NORTEAFRICANA: Son de raza blanca Mediterránea, piel clara, estatura media. La economía básica es la agricultura. La vivienda típica eran las cabañas, también los nómadas usaban tiendas y también los beduinos de los desiertos Egipcios y Saharianos. La organización social eran las tribus o cabilas, consta de conjuntos de familias con sus jefes, la religión es el Islam.
RAZA SUDANESA: Se extienden desde el río Senegal y el desierto del Sahara hasta la selva Ecuatorial. La cara es grande y larga de pómulos protuberantes, la nariz es ancha y los labios enormemente gruesos. La economía está basada en la agricultura especialmente en el cultivo de mijo. La ganadería está muy difundida entre las tribus que habitan la sabana. Las viviendas son construidas durante la estación seca. Los poblados están construidos con preferencia al lado de los ríos. La organización social es de sociedad patriarcal con una monarquía divinizada absoluta y autoritaria. La religión creen en un Dios todopoderoso creador del universo, que se identifica con el sol o con la luna.




AMÉRICA

RAZA ESQUIMAL: Ocupa una gran extensión alrededor del polo norte, sus rasgos son: Estatura baja, pies y manos pequeños, cabello negro, liso y grueso, color de la piel pardo amarillento o cobrizo. Se dedican principalmente a la caza el núcleo de la sociedad esquimal es el matrimonio. Las ideas religiosas de los esquimales tienen su base en el animismo o sea, en la creencia en un mundo variado de almas residentes en personas animales o cosas.
PUEBLO INCA: Habitan En las tierras altas del Perú. La agricultura es la base de la vida del pueblo. La unidad social fundamental era el Clan o grupo de familias que reconocen la autoridad de un jefe. Los objetos más queridos son sacrificados a los Dioses.
PUEBLO MAYA: Habitaron en la península del Yucatán al sur de México se dedicaban especialmente a la agricultura. La forma de organización social y política era semejante a las ciudades-estado de la Grecia clásica, a la cabeza de la cual había un jefe, llamado cacique por los conquistadores españoles. La religión de los antiguos Mayas constituye la clave de su desarrollo cultural, ya que determinó estudios astronómicos y gran parte del arte y la escritura.



OCEANÍA

PIGMEOS: Son de pequeña estatura el color de la piel es castaño oscuro, cabellos crespo, los labios gruesos, su nariz ancha pero no chata. Viven especialmente de la caza y recolección de vegetales, habitan a orillas de los ríos o costas que se dedican también a la pesca. Socialmente se dividen en tribus que comprenden a su vez varias bandas con un jefe que tiene más carácter moral y cuya misión es ser juez. La célula social es la familia. Creen en seres sobrenaturales del mismo modo que creen en la supervivencia del ser.
RAZA POLINESIA: Son altos y de color claro su piel es olivácea, amarilla. Los cabellos siempre oscuros lacio u ondulados. Los ojos son rectos y muy grandes. Habitan en la región del Pacífico sobre la que se extiende el archipiélago polinesio. Su economía es básicamente agrícola aunque la pesca es otra fuente elemental de la economía. Las casas son generalmente de con techo de paja y hojas de palmera. El poder de los Dioses y antepasados es siempre mayor que el humano. Aunque un jefe vivo es respetado por su fuerza valor y buena fortuna.













EL LIBRO DE KELLS
Ovidio Jiménez Martín, 4º E.S.O. K




El Libro de Kells es un grupo de manuscritos creados aproximadamente en el siglo IX d.C. en Irlanda y en el norte de las islas Británicas. Es conocido por la gran variedad de pinturas, el complicado entrelazado de los dibujos y los detalles ornamentales. Se trata, como se dijo, de un texto en latín de los cuatro evangelios: San, Mateo, San Marcos, San Lucas y San Juan. También contiene las tablas canónigas, una lista de nombres hebreos con interpretaciones, la genealogía en el Evangelio de San Mateo, etc.

En él vienen representados asombrosos ejemplos del arte temprano de occidente, además de algunos de los más delicados manuscritos iluminados que aún se conservan en toda Europa. Llama sobre todo la atención los detalles de las letras y la iluminación, en gran parte por el trabajo a mano de los monjes irlandeses, que es poco menos que asombroso.


El libro

La extraña, casi surrealista imaginación mostrada en las páginas, la impecable técnica y el buen estado de conservación lo convierte en un objeto de gran valor. Posee un colorido y una complejidad decorativa que llevaría toda una vida para estudiarla debidamente.

Los dibujos son muy complejos y están muy decorados: estos están constituidos, principalmente, por pequeños y extraños animales, plantas, espirales, laberintos y remolinos. Sólo dos de sus 680 páginas no tienen ningún tipo de decoración. La casi increíble minuciosidad de los detalles, las figuras entrelazadas, los extraños e ingeniosos monstruos y lo grotesco son todavía una fuente de inspiración para muchos artistas. Ciertamente, el Libro de Kells presenta una alegre y borrosa línea divisoria entre el mundo del Cristianismo y el mundo pagano que se desvanece lentamente.

El libro fue encuadernado y cosido a mano, siguiendo una técnica medieval que requiere una gran habilidad, aunque el libro está incompleto: se han perdido muchas páginas o bien por el deterioro del tiempo o bien por distintos saqueos. A pesar de ello, el libro se encuentra en buen estado de preservación en la actualidad. Es un libro de gran tamaño que muestra que probablemente fuera usado durante las ceremonias en el altar.

En cuanto a la decoración, el libro no tiene muchos detalles en oro, pero usa en su defecto toques de amarillo en varios tonos, que dan un efecto áureo. Otros colores que se emplean son el rojo, el negro, el morado y el índigo. Las iniciales decoradas son una característica muy común del libro. Muchas de las palabras del libro tienen la forma de animales. Algunos ejemplos de animales son: leones, terneros, águilas, serpientes, polillas, nutrias, gatos y ratones. Los dibujos del libro tienen casi una perfecta simetría.

¿Qué es lo que sabemos acerca de los artistas y artesanos que hicieron este libro, hace casi mil doscientos años? No mucho. No nos ha llegado ningún tipo de escrito al respecto. No hay ninguna lista de créditos ni nada que relacione la obra a alguna persona. No obstante, hay algunas pistas visuales: los expertos que han estudiado los manuscritos han sido capaces de identificar sólo cuatro “manos” en la caligrafía.


Su historia

Cuando se escribió el libro de Kells, Irlanda tenía una población de menos de medio millón de habitantes que vivían en poblados fortificados a lo largo de la costa y en las vías fluviales del interior. En general, la iglesia irlandesa estaba organizada monásticamente. Los monjes vivían en comunidades dedicadas al estudio de la palabra de Dios, al ayuno, y al trabajo manual. El mensaje de la vida de Cristo se extendía principalmente por medio de los evangelios, y los escribas y artistas que los producían disfrutaban de una posición privilegiada en la sociedad irlandesa.

Desde hace tiempo, el Libro de Kells se ha asociado a San Collumcille (aproximadamente 521- 597 d.C.) quien, alrededor del año 561, fundó el principal monasterio en la isla de Iona, cerca de la costa oeste de Escocia. Probablemente, el Libro de Kells fue creado por los monjes de Iona a principios del siglo IX y fue producido en su totalidad o parcialmente en la misma Iona o en Kells (Condado de Meath), donde se trasladaron después del año 806, cuando Iona fue saqueada por los vikingos en un ataque en el que setenta y ocho monjes perdieron la vida. Alrededor del año 1653, por razones de seguridad durante la época de Cromwell, se envió el libro a Dublín. Llegó a Trinity College por mediación de Henry Jones en 1661, después de que éste fuese nombrado obispo de Meath, donde permanece hoy en día, como el principal tesoro de su biblioteca. Se puede encontrar en la Antigua Biblioteca del recinto, y está expuesto en el Treasury, sala en la que la cual se exhiben los manuscritos de los evangelios medievales irlandeses, junto con el Libro de Durrow y el Libro de Armagh.

Hoy en día, ha habido, en ocasiones, la posibilidad de que el libro fuera cambiado de ubicación, como ocurrió hacia el año 2000, en el que se debatió el caso de que se trasladara a un monasterio del condado de Meta, donde entraría a formar parte de una colección de reliquias de San Collumcille: los locales lo demandaban a pesar del tiempo que había estado en Dublín.


• Bibliografía

• Gran Enciclopedia Larousse (Editorial Planeta)
• Guía de visitantes Biblioteca Trinity College Dublín
• Libro « The book of Kells »








MENORCA, UN ENCLAVE ESTRATÉGICO EN EL MEDITERRÁNEO
JAVIER MOSCOSO, 3º DE ESO K

1.- Introducción

La importancia estratégica de Menorca por su situación central en el Mediterráneo Occidental ha sido patente durante siglos, especialmente desde el siglo XVI, en que los condicionantes políticos lo convirtieron en escala marítima del enlace de la corona española con sus posesiones italianas, después, durante la dominación británica, fue el puerto de apoyo de la escuadra inglesa del Mediterráneo, para convertirse por último en el siglo XIX en la encrucijada de la ruta francesa de Tolón-Argel con la ruta mediterránea inglesa de Gibraltar-Malta.

Además, las excepcionales características del puerto de Mahón, sus dimensiones, calado y protección de los vientos dominantes, permitían albergar flotas de gran número de barcos y de considerable tonelaje. Por todo ello, la Isla de Menorca fue objeto de deseo de aquellas potencias que durante siglos lucharon por el dominio del “Mare Nostrum”.

Esta relevancia en el contexto internacional obligó a quienes dominaron la Isla a crear una serie de fortificaciones para defenderla. Las dos más importantes, situadas a ambos lados de la bocana del Puerto de Mahón, son el objeto de este trabajo: el Castillo de San Felipe y la Fortaleza de Isabel II de La Mola.


2.- El Castillo de San Felipe

2.1.- EL SIGLO XVI

Desde la conquista de Granada por los Reyes Católicos, el Mediterráneo había aumentado su conflictividad. Parte de los moros vencidos abandonaron sus tierras en la península para establecerse en el norte de África, y buen número de ellos, conocedores de las costas españolas, se dedicaron a la piratería. Los moriscos que permanecieron en España, a pesar de haber abrazado el cristianismo no inspiraban demasiada confianza, y siempre se temió un desembarco turco apoyado por ellos.

Por otro lado, los turcos, después de atacar Venecia y la isla de Rodas, proyectaron su acción ofensiva hacia el sur de Italia, convirtiendo así el Mediterráneo en un campo de batalla naval entre los imperios Otomano y Español, sucediéndose numerosos ataques a las costas de Baleares y de la península, entre las que caben destacar el asalto a Mahón en 1535 por parte de Jaradín Barbaroja, y el asalto a Ciudadela en 1558 por parte de Mustafá Pialí.

Fueron estos ataques los que demostraron que las murallas medievales no servían para defender las ciudades de los ataques de un enemigo provisto de una moderna artillería. Si se quería defender Mahón, su puerto y la Isla de Menorca en su conjunto, era preciso adecuar sus fortificaciones a los tiempos que corrían.

Veinte años después, en 1555, por orden del Rey Carlos I, el ingeniero italiano Juan Bautista Calvi, inicia los estudios necesarios para la ubicación de un castillo abaluartado en la bocana del puerto de Mahón.

2.2.- EL SIGLO XVII.

El comienzo de siglo coincide casi con la muerte de Felipe II, iniciándose la decadencia del Imperio Español. A lo largo del siglo XVII se suceden los reinados de Felipe III, Felipe IV y Carlos II, últimos reyes de la casa de Austria, que tendrán que luchar contra Inglaterra, Holanda y Francia para defender sus vastos dominios, desplazando hacia el Atlántico el centro de gravedad de los conflictos. La guerra contra Francia, por su proximidad a Menorca, vuelve a poner de manifiesto la importancia estratégica de la Isla. Es precisamente esta amenaza francesa junto con la de los piratas moriscos, las que obligaron a desarrollar dos formas distintas de combate: la de los ejércitos organizados asaltando fortificaciones, y la de los pequeños desembarcos argelinos en las calas de la Isla con escasos efectivos humanos. En cualquier caso, el Castillo de San Felipe no sufrió modificación alguna tras su terminación según los planos de Juan Bautista Calvi a principios de este siglo, ya que así cumplía eficazmente con una de las principales misiones por las que había sido construido: la disuasión.

2.3.- EL SIGLO XVIII

El siglo XVIII se inicia con el reinado de Felipe V de Borbón, nieto de Luis XIV de Francia que sucede en el trono a Carlos II de España, que al morir sin descendencia directa originaría la guerra de Sucesión al trono.

Menorca por aquel tiempo, permanece fiel al Rey Felipe V. Luis XIV, consciente de la importancia de la Isla, refuerza la guarnición del Castillo de San Felipe, pero en octubre de 1706, Mallorca cae en manos de los seguidores del Archiduque Carlos y dos semanas después, un levantamiento que se inicia en Ciudadela, barre toda la Isla hasta llegar a Mahón y concluye con el asedio del Castillo. La fortaleza resiste el asedio en espera de refuerzos y, en diciembre, los franceses bombardean Mahón liberando finalmente a los sitiados.

En agosto de 1708 la escuadra inglesa del Almirante Leake conquista Cerdeña para el Archiduque, y recibe orden de apoyar el desembarco del General Stanhope, que desde Barcelona se dirige a Menorca con 3.000 hombres y material de sitio. El 14 de septiembre se inicia el desembarco. Las tropas inglesas se lanzan al asalto del castillo consiguiendo de forma sorprendente y casi sin resistencia la rendición del mismo. Desde ese momento, Menorca entera queda bajo dominio británico. Inicialmente bajo la soberanía de Carlos III de España, Archiduque de Austria, y a partir del 13 de junio de 1713, con la firma de la Paz de Utrecht que pone fin a la guerra de sucesión y reconoce a Felipe V Rey de España, bajo soberanía directa de Gran Bretaña.

En 1756 desembarcó en Ciudadela el Duque de Richelieu, quien acabo rindiendo por asalto el castillo de San Felipe. La isla pasó entonces a ser de dominio francés hasta que en 1763, la firma del tratado de París le devuelve la soberanía a Gran Bretaña.

En 1779 volvieron a romperse las hostilidades entre España e Inglaterra, reinaba en nuestro País Carlos III de Borbón. Se dio el mando de las operaciones en Menorca al Duque de Crillón, prestigioso militar francés al servicio de la Corona Española. 8000 españoles y otros 5000 franceses asediaron el castillo de San Felipe desde el 19 de agosto de 1781 hasta que el 4 de febrero de 1782, fecha en que la guarnición inglesa del mismo, acabó rindiéndose.

Diez días después de la capitulación de la fortaleza de San Felipe, Carlos III dispuso que se demoliera dicho Castillo, para que de esta forma, ninguna fortificación española pudiera volver a ser empleada por nación enemiga. Sólo se dejaron en pie las torres y baterías precisas para responder a posibles ataques de piratas berberiscos. El 11 de marzo de 1782 el Castillo de San Felipe quedó reducido a un montón de ruinas.

Tan grande fue la indefensión y debilidad en que quedó la guarnición menorquina, que el 7 de noviembre de 1798 el General Stuart desembarcó con cuatro regimientos en Addaya, (norte de Menorca) y la Isla pasa de nuevo a ser posesión británica. Los ingleses, además de incrementar el número de torres y baterías para la defensa de la costa menorquina, comienzan a reconstruir el Castillo de San Felipe, bautizándolo cono el nombre de “Fuerte George”, y aumentan la guarnición de la Isla hasta unos 5.000 soldados.

En junio de 1802, firmada la Paz de Amiens Menorca es devuelta definitivamente a la corona española procediéndose nuevamente, por orden del Rey Carlos IV, a la demolición de las estructuras que los ingleses habían abandonado a medio finalizar. Para el imperio Británico, La Isla de Malta sustituye a la de Menorca en su misión de apoyo al Peñón de Gibraltar.


3.- La Fortaleza De Isabel II De La Mola

3.1. EL SIGLO XIX

Menorca, después de la segunda destrucción del Castillo de San Felipe, permaneció casi sin defensas, pero el creciente antagonismo anglo-francés de la década de los años 1840, por el cruce de sus rutas mediterráneas, obligó a España a fortificar nuevamente la Isla.

Inicialmente, en 1847, se ordena la instalación de una Batería de Artillería en “La Mola”, pequeña península situada al norte de la bocana del puerto de Mahón, y es en 1850 cuando se decide fortificar de modo permanente dicha zona, uniendo varias baterías entre sí por u recinto continuo irregular y la construcción de algunos edificios provisionales para acuartelamiento de la guarnición, sustituyendo el sistema de fortificación abaluartado, típico de los siglos anteriores, por el atenazado. Desgraciadamente, el gobierno sólo aprobó un presupuesto de un millón y medio de reales para llevar a cabo la obra, por lo que sólo pudieron realizarse obras de alguna resistencia en el sector próximo a la entrada del puerto.

La fortaleza fue inaugurada oficialmente el 10 de octubre de 1852, aniversario del nacimiento de la Reina, por ello recibió el nombre de Isabel II en su honor, pero no fue hasta finales de 1853, cuando el gobierno, convencido de la importancia que debía otorgarse a Menorca en el contexto internacional, resolvió que se proyectaran nuevas obras teniendo en cuenta los adelantos que la fortificación había tenido en los últimos años. Así se aumentaron la altura y anchura de los fosos, se flanquearon los mismos con artillería en casamatas, se proporcionó una masa cubridora a la puerta principal y se propuso la construcción de un segundo recinto que sirviera de reducto de seguridad a la plaza. Un sin fin de mejoras continuaron proyectándose y ejecutándose hasta 1876, fecha en que se dio por finalizada su construcción. Durante todos esos años, cambiaron muchas cosas en la ingeniería militar como consecuencia de los avances experimentados por la artillería, que al aumentar su potencia y precisión obligó a variar los trazados de la fortificación. También los barcos, al cambiar su sistema de propulsión de eólica a vapor, permitieron a las marinas de guerra atacar a las fortalezas costeras en cualquier momento sin depender de los vientos que les impulsaban.

Afortunadamente, La fortaleza de Isabel II de la Mola nunca tuvo que demostrar que fue una de las más seguras de las de su época. En la actualidad, está regentada por el “Consorcio del museo militar de Menorca y patrimonio histórico militar del puerto de Mahón”, y es una visita obligada para todos aquellos que por primera vez visitan una de las Islas más maravillosas del Mediterráneo.


Bibliografía
• Castillo de San Felipe del Puerto de Mahón / Francisco Fornals / Museo Militar Regional de Menorca. 1996.
• Fortaleza de Isabel II de la Mola del Puerto de Mahón / Francisco Fornals / Museo Histórico Militar de Menorca. 2001.
• Documentación diversa del Consorcio del museo militar de Menorca y patrimonio histórico militar de puerto de Mahón.



HOWARD CARTER Y TUTHANKAMON
PEDRO IGLESIA LEYVA, 2º K



"Veo cosas maravillosas".

Estas fueron las palabras que acertó a pronunciar Howard Carter al ver por primera vez el interior de la tumba del faraón Tutankamón.

Howard Carter, apoyado moral y económicamente por Lord Carnarvon, emprendió la búsqueda de la tumba de Tutankamón en el valle de los Reyes, búsqueda que duró varios años. Corría el otoño del año 1922, quedaban unas pocas semanas para que venciera la concesión, Carter y su equipo estaban desmoralizados y a punto de abandonar, cuando el hallazgo de un escalón en el último tramo de roca debajo de la tumba de Ramsés VI, devolvió la esperanza a la expedición. Era el 4 de noviembre de 1922.
Cuando se cumplen en estos días ochenta años del descubrimiento de la tumba, hemos de rendir un homenaje a estos dos personajes que han sido decisivos para el renacimiento del interés por esta cultura milenaria.
TUTANKAMON (1346-1337 a.de C.) también conocido como Tut Anj Amón (imagen viviente de Amón).
Aún hoy se sigue discutiendo sobre su origen, no existiendo pruebas irrefutables de quienes fueron sus padres. Existen una corriente que le considera hijo de Akenatón (Amenofis o Amenhotep IV), el rey hereje; y otra hipótesis, basada en semejanzas físicas y en algunas breves inscripciones, lo supone hijo de Amenofis III (Amenhotep) y de Teie. A la edad de nueve años subió al trono con el nombre de Tutankhatón ("imagen viviente de Atón"). Casi con toda probabilidad quienes ejercieron el poder fueron Ay (presunto padre de Nefertiti y su sucesor en el reinado) convertido en visir, y el escriba y general Horemheb (jefe militar y último faraón de la dinastía XVIII).

Entre el tercer y cuarto año de su reinado se reinstauró el culto al dios Amón, abandonándose cualquier referencia al dios Atón. El faraón y su esposa cambiaron su nombre por el de Tutankamón y Anjesenamón (Ankhesenamón) respectivamente, y regresó definitivamente a Tebas. De esta época data la Estela de la restauración (Museo de El Cairo), en la que el faraón decide abandonar cualquier relación con la revolución amarniense, y restaurar los templos y los cultos. Poco se conoce de su reinado; parece ser que hizo una expedición a Siria y promovió varias fundaciones en Nubia. Tutankamón falleció cuando contaba entre 17 a 19 años, según se desprende del análisis de su momia, después de haber reinado durante 9 años. Su muerte sigue siendo una cuestión misteriosa, puesto que no puede asegurarse que fuera debida a un accidente, una enfermedad o un asesinato. Aún hoy en día sigue investigándose este acontecimiento, existiendo posturas contrapuestas.

HOWARD CARTER (1873-1939 d. de C.), con el patrocinio de Lord Carnarvon, emprendió la búsqueda de su tumba en el Valle de los Reyes, pensando que, puesto que las tumbas de los faraones de la XVIIIª dinastía estaban agrupadas en la misma zona, allí debería encontrarse la de Tutankamón. También apoyaba su teoría una serie de indicios descubiertos por Theodore Monroe Davis (1837-1915).
Tras siete años de búsqueda sin haberse llegado a ningún descubrimiento de importancia, y estando próxima a vencer la concesión otorgada por el Gobierno Egipcio, Lord Carnarvon estaba decidido a finalizar las excavaciones. Pero el 4 de noviembre de 1922 se produjo el descubrimiento. Apareció el primero de los 16 escalones de acceso, tallado en la roca, situado debajo de la tumba de Ramsés VI, y una vez eliminados los restos de viviendas existentes correspondientes a la XXª dinastía. El día 25 de noviembre se abrió la puerta situada al final de la escalera. Un pasillo excavado en la roca y de la misma anchura que las escaleras, conducía a un segunda puerta sellada, también con evidentes indicios de haber sido violada por los ladrones de tumbas.
El día 26 de noviembre Carter practicó una pequeña abertura en la puerta, acercó una vela encendida y temblorosamente miró a través de ella. Cuando sus ojos fueron acostumbrándose a la luz, aparecieron ante él objetos, extraños animales, estatuas y oro. Lord Carnavon, impaciente preguntó: "¿Se puede ver algo?", Howard Carter solo pudo responder: "Sí, cosas maravillosas".
La popularidad que alcanzó este acontecimiento, hizo que se considerara conveniente proceder a efectuar una apertura oficial en presencia de las autoridades. Esta ceremonia tuvo lugar el día 29 de noviembre.

Tras casi tres meses de desescombro de la antecámara, el día 17 de febrero de 1923 se derrumbó el muro que separaba ésta de la cámara funeraria. Ante sí encontró una gran capilla que casi ocupaba la totalidad de la cámara. En su interior había otras tres capillas, una dentro de otra, y finalmente se hallaba en el interior de la última, el sarcófago.

El sarcófago fue abierto el día 10 de octubre de 1925. En su interior se encontraron otros tres sarcófagos momiformes, uno dentro de otro, el último de ellos de oro macizo con incrustaciones de lapislázuli, turquesas, coralinas. El 28 del mismo mes se abrió este último sarcófago apareciendo la momia del faraón con la célebre máscara de oro cubriéndole el rostro así como 143 joyas diseminadas entre los vendajes.
El trabajo finalizo en el año 1928. Hubo controversia a la hora de valorar las obras.
Howard Carter hizo las siguientes consideraciones: "¡Cuánta habrá sido la opulencia de estos antiguos faraones! ¿Qué riquezas debe haber ocultado el Valle! De los veintisiete monarcas allá sepultados Tutankamón era probablemente el menos importante. ¿Qué grande debe haber sido la tentación de codicia y la avidez de los contemporáneos, temerarios depredadores de tumbas! ¿Qué mayor incentivo que aquellos inmensos tesoros de oro?"

LA MALDICION DEL FARAON.

La muerte de Lord Carnarvon producida el 5 de abril de 1923, así como la de otras personas que tuvieron contacto con la tumba inició la leyenda de la maldición del faraón, amplificada por la prensa que lanzó la creencia de que Tutankamón quería vengar la profanación de su tumba.

Fuente: http://club.telepolis.com

PALACIO DE VERSALLES
ROBERTO ESPIGARES, 4º K


Aisladas del París de comerciantes, impresores, burgueses, escritores, actores y teatros, tres mil personas vivieron, durante más de cien años, el sueño borbónico del poder absoluto. Ese sueño, copiado casi inmediatamente por otras monarquías europeas, fue Versalles, el palacio y la corte de los Luises, con su estricto protocolo, sus secretos y sus intrigas. Todos rodean al rey y éste debía mostrarse a todos. De hecho, se mostraba en todo momento: al satisfacer sus necesidades íntimas, el peinarse y afeitarse; e incluso las venidas al mundo, ya que la corte debía presenciar los partos reales, además del dormir y el despertar. Por eso, nada explica mejor la importancia pública de cualquier acto regio, que el inicio de una jornada en Versalles.

El proceso que levó a consagrar esta estructura no es lineal. A principios del s. XVII, Versalles era poco más que una aldea de 500 habitantes, situada a 20Km al sudoeste de París. Todo el paraje era un llano boscoso suavemente ondulado, frecuentado por los reyes en sus cacerías. Luis XIII (1610-1643) había pensado construir allí un modesto pabellón para pasar la noche cuando la jornada de caza se alargaba demasiado. Como se aficionó al lugar, en 1631 decidió transformar el pabellón en una residencia más amplia, pero en ningún caso podría considerarse un palacio. Esta construcción se adapta al cuerpo central del actual palacio y se ajusta al modelo del castillo francés, con tres cuerpos de ladrillo, piedra y pizarra en torno a un patio central, el denominado patio de Mármol, todo ello rodeado por un foso.

A la muerte de Luis XIII, el castillo quedó desocupado. Su heredero, Luis XIV, llegado al trono en 1643, con cinco años, residió con su madre entre el palacio del Louvre, en pleno París, y otros castillos campestres como los de Saint-Germain o Fontainebleau. Otra partida de caza había de marcar el destino del sitio: a los trece años el joven rey avistó el simple pabellón, pero entonces no parecía que éste sirviese para otra cosa que como base para las jornadas cinegéticas de un joven rey, ni que fuera a convertirse en el verdadero centro de la monarquía gala. Este destino empezó a delinearse a partir de 1661, aunque no como consecuencia de un plan definido, sino más bien como una suma de proyectos e intuiciones que acabaría tomando forma veinte años después, cuando el rey lo convirtió en su residencia permanente.

Tradicionalmente, se ha creído que lo que indujo a proyectar Versalles fue un episodio también ocurrido en 1661, cuando el joven rey acudió a una fiesta organizada por su principal ministro, Nicolás Fouquet, en un castillo próximo a París, el de Vaux-le-Vicomte. El derroche de magnificencia y boato que el ministro había invertido en la construcción del castillo, en su decoración y en las fiestas organizadas para el rey, fueron consideradas por éste como una afrenta. Nadie sino él tenía derecho a una exhibición de poder y grandeza tales. Pocos días después, Fouquet era arrestado, aunque la decisión estaba tomada desde antes, por investigación del ministro rival de Fouquet, el consejero Colbert.



Esto no implica que en esa fecha Luis tuviera un proyecto definido. En realidad, Versalles atravesó tres etapas, cada una de las cuales responde a una inspiración diferente. La primera, de hecho, no fue más que una ampliación del castillo de Luis XIII, incluyendo la reforma del patio de Mármol, al tiempo que empezaban a habilitar el área de jardines hacia el oeste.

Ese Versalles no dejaba de ser un palacio de recreo con una capacidad de alojamiento muy limitada. Los cortesanos que acudían a la invitación real debían estar atentos a que no les sorprendiera la noche antes de volver a París, o bien resignarse a dormir en sus carrozas. Allí se celebraron fiestas fastuosas con las que Luis consiguió hacer olvidar las de Vaux-de-Vicomte: en 1664 la corte pasó diez días entre justas caballerescas, representaciones de teatro y fuegos artificiales, y en 1668 hubo 1500 invitados para celebrar el tratado de Aquisgrán.

La creciente concurrencia hizo comprender la necesidad de ampliar la antigua residencia, dotándola además de la magnificencia exigida por u reinado iniciado con espectaculares triunfos militares y diplomáticos. En vez de construir un edificio de nueva planta, se decidió añadir un “envoltorio” al castillo anterior. El resultado fue
La erección de una amplia fachada por el lado de los jardines, según un estilo que rompía con la tradición francesa para adoptar al clasicismo italiano. El contraste entre la entrada del pabellón de caza de Luis XIII y la majestuosa fachada fue grandísimo. En las dos alas del “envoltorio” se situaron las habitaciones reales decoradas con pinturas de Le Braun: las dos del rey en el ala norte y las de la reina en el ala sur. Eran dos series de siete habitaciones decoradas según un programa iconográfico que plasmaba un esquema de dos polos, el masculino y femenino, en contraste lleno a la vez de cortesía y vitalidad.

Hacia 1678 el Rey Sol había dado a entender que su propósito era establecerse en Versalles de forma permanente; por tanto, éste no sería uno más de los palacios de recreo que el soberano alternaba según la costumbre de la realeza itinerante, sino el centro fijo de la corte y del gobierno, la verdadera capital de la monarquía gala. Era necesario, pues, habilitar nuevos espacios para la corte y la administración; de ahí las dos alas adicionales al sur y al norte, según los planos de Hardouin-Mansart, sustituto de Le Vau. Igualmente, se ampliaron los jardines a una escala inusitada.

En 1680 se acabó de construir el Gran Canal, un estanque de 1500m. de longitud que evocaba los canales venecianos. No en vano, la república de Venecia le regaló al rey una flotilla de góndolas. Se ideó un complejo y carísimo sistema para abastecer los numerosos estanques y fuentes del parque: costaba la décima parte del presupuesto total de Versalles, en sí mismo exorbitante y fuente de continuas preocupaciones para el rey y sus banqueros.



Pero hubo otra modificación elocuente: la del cuerpo central del castillo. Según el proyecto de Le Vau, la fachada principal tenía un solo piso, terminado en una terraza abierta a los jardines. En 1678, esa terraza quedó cubierta por la Galería de los Espejos. El techo se decoró con pinturas que celebraban las victorias del rey. Los espejos situados en la pared interior, una hazaña de la artesanía de la época, multiplicaban los reflejos del mobiliario de plata maciza, que se fundiría para sufragar los gastos ocasionados por la guerra de 1689. A ambos extremos de la galería se abrieron los salones de la Guerra y de la Paz. Quedaba así concluido el palacio, salvo algunos cambios menores realizados del propio Luis XIV y otros de mayor enjundia en tiempos de su sucesor, Luis XV.

Dentro de la etiqueta de palacio, el momento de levantarse comportaba una ceremonia cuidadosamente reglamentada y que llevaba un nombre especial: “Le lever du Roi”, el despertar del rey. En invierno, el monarca se levantaba a las ocho y media de la mañana. En ese momento, el ayuda de cámara, que había dormido al pie de su lecho, le susurraba: “Señor, es la hora”. Entraban entonces el Primer Médico y el Primer Cirujano para informarse de la salud regia, a la vez que se daba paso a las “grandes entradas”, es decir, a los miembros de la familia real. Cuando hermanos, cuñados y tíos rodeaban el lecho, el Primer Gentilhombre de Cámara descorría el dosel de de la cama y le ofrecía la pila de agua bendita y un libro de oraciones, con el que el rey rezaba durante un cuarto de hora. Todos, de pie y con los ojos bajos, acompañaban este breve ejercicio religioso.

El ceremonial impuesto por Luis XIV estaba dirigido a manifestar la preeminencia del soberano. El celo con que Luis cuidaba el mantenimiento de la etiqueta era proverbial. Ni siquiera a su hermano le permitía libertades. Y si los demás estaban sometidos a una disciplina estricta, él era el primero en seguirla.

Ello no significa que no hubiera lugar para la relajación: todos los lunes, miércoles y jueves, de siete a diez de la noche, de otoño a principios de la primavera, el rey organizaba una “soirée”, a la que asistían todos los cortesanos. Era un paréntesis que permitía a la corte descargar la tensión.

A las diez de la noche el rey cenaba bajo la mirada de los cortesanos, que seguían con toda atención sus gestos y palabras.
La última ceremonia era la de acostarse: “Le coucher du Roi”, acompañado sólo por algunos elegidos.Concluía así la órbita diaria del Rey Sol, repetida durante decenios, hasta su muerte, acaecida en 1715.